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Los antecedentes de los ERP datan de la Segunda Guerra Mundial, cuando
el gobierno estadounidense empleó programas especializados que
se ejecutaban en las enormes y complejas computadoras recién surgidas
en el principio de la década de los años 40 para controlar
la logística u organización de sus unidades en acciones
bélicas.
Estas
soluciones tecnológicas, conocidas como los primeros sistemas para
la planeación de requerimiento de materiales (Material Requirements
Planning Systems o MRP Systems), son el antecedente histórico más
remoto de los actuales ERP.
Pero la historia no para allí. Para el final de los años
50, los sistemas MRP brincaron las trincheras del ejército para
hallar cabida en los sectores productivos en especial de los Estados Unidos
de América. Las compañías que los adoptaron se dieron
cuenta de que estos sistemas les permitían llevar un control de
diversas actividades como control de inventario, facturación, y
pago y administración de nómina.
De manera paralela, la evolución de las computadoras favoreció
el crecimiento de estos sistemas en cuanto al número de empresas
que optaban por ellos. Claro que esas computadoras eran muy rudimentarias
pero contaban con la capacidad de almacenamiento y recuperación
de datos que facilitaban procesar transacciones, es decir, manejar información
y canalizarla de manera apropiada a aquellas áreas que, al integrarla,
podían ejecutar acciones mucho más rápidas.
En
las décadas de los años 60 y 70, los sistemas MRP evolucionaron
para ayudar a las empresas a reducir los niveles de inventario de los
materiales que usaban, esto porque, al planear sus requerimientos de insumos
con base en lo que realmente les demandaban, los costos se reducían,
ya que se compraba sólo lo necesario. Si hacemos una comparación
con la preparación de un atleta, podemos decir que era como administrarle
la dieta al competidor, evitando desperdiciar en la comida que no le hiciera
falta.
Para la década de los años 80 estas soluciones tecnológicas
pasaron a usar otras siglas: MRP II o planeación de los recursos
de manufactura (Manufacturing Resource Planning). Su alcance fue
distinto: permitían atender factores relacionados con la planeación
de las capacidades de manufactura; un MRP II, a diferencia de los sistemas
previos, reconocía que las empresas padecían interrupciones
en la operación, cambios súbitos y limitaciones en recursos
que iban más allá de la disponibilidad de materiales. Retomando
nuestra analogía del deportista, un MRP II era como un entrenador
que reconocía, por fin, que su atleta podía enfermarse o
fallar en su rendimiento.
Así,
a principios de los años 90, había dos posiciones en el
escenario de soluciones tecnológicas para empresas: por un lado
los MRP y por otro los MRP II. Pero el mundo había cambiado y estas
soluciones nacidas en los ambientes de manufactura ya eran insuficientes
para un mercado donde había organizaciones de todo tipo: de servicios,
financieras, comerciales, entre otras, que también necesitaban
una solución para controlar sus procesos y, en consecuencia, ser
más competitivas. Había surgido una nueva clase de competidores.
Si nos referimos a nuestro atleta, ahora ya no sólo se buscaba
el entrenamiento para un deporte específico, sino para todas las
disciplinas.
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