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Por el equipo de Ciberhábitat,
Abril, 2003.
La palabra criptografía proviene de las raíces griegas kryptos (ocultar)
y graphos (escribir), por lo que literalmente significa esconder
escritura. En la práctica, es el arte y la ciencia de ocultar información.

Consiste de un conjunto de técnicas o procedimientos que alteran los
símbolos que utilizamos para comunicarnos, pero sin variar su contenido,
con el fin de convertir la información en un conjunto de signos sin valor
para quienes no tienen la clave, llave o fórmula para descifrarlos.
Su gran utilidad para el manejo de información confidencial ha impulsado
su constante estudio y evolución. En sus inicios la criptografía fue utilizada
con fines militares. Fue así que desde el siglo VI A.C, en la antigua
Grecia, ya se utilizaban algunas técnicas criptográficas con este propósito.
También desde entonces surgió el criptoanálisis o estudio de métodos para
descifrar o descodificar el texto cifrado y recuperar el texto original.
Comenzó la escalada para crear técnicas o procedimientos cada vez más
sofisticados tanto para encriptar como para desencriptar.
¡Información a salvo de la vista no autorizada!

Actualmente su aplicación se ha extendido a diversas actividades basadas
en el uso de la tecnología de la información y las comunicaciónes (TIC)
constituyéndose en elemento indispensable para garantizar la seguridad
en el manejo de la información. Estas herramientas han permitido proteger
cada caracter con una llave que puede conformarse hasta por 256 bits.
Es decir, que para encontrar esta llave en particular, tendríamos que
buscarla entre combinaciones
posibles.
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Recuerda que
equivale a:
1150000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
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La computadora más rápida y moderna, se tardaría
años de trabajo para obtener dichas combinaciones.
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Recuerda que
equivale a:
1830000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
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| Claro que hay la posibilidad de encontrar la llave al explorar
las primeras combinaciones, sin embargo es muy remota. |
En resumen, ya sea por su uso militar o por su uso en aplicaciones comerciales,
la criptografía es un factor de desarrollo estratégico para todos los
países.

En general, existen dos métodos que son empleados para encriptar
texto, videos, sonido, gráficos o software, de manera que pueda
ser recuperada por una persona que conozca la llave apropiada.
1.- Cifrado simétrico
Utiliza una sola llave para encriptar y desencriptar información. El
emisor y el receptor comparten la llave secreta.
Agrupados dentro de esta modalidad, existen métodos elementales llamados
clásicos, que se han utilizado desde la antigüedad; te presentamos
algunos de ellos para que los conozcas y tu mismo encriptes mensajes.
Sustitución
Transposición
2.- Cifrado asimétrico
Este método utiliza dos claves complementarias y diferentes entre
sí, conocidas como llave pública y llave privada. Es el
principio de la firma digital y actualmente garantiza la seguridad en
el manejo de información en medios electrónicos, así como su integridad
y autenticidad.
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Para transmitir un mensaje, el emisor encripta el texto con
la llave pública del receptor.
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Por su parte, el receptor del mensaje lo desencripta con su
llave privada (que sólo él conoce) eliminando así
el intercambio de llaves.
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Existen varias técnicas de llave pública: RSA, Rabin, ElGamal,
Mc Eliece, Knapsack, Probabílistica, entre otros, siendo la primera
las más conocida y utilizada mundialmente.
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