Es curioso: siempre que se habla de informática lo primero que
viene a la mente son las computadoras, pero hasta este punto hemos visto
mucha informática y casi ninguna computadora. Esto es así
porque la informática es mucho más que computadoras; la
clave se encuentra en la palabra misma: informática. ¿Qué
es? En realidad no existe una definición del término sobre
la cual todo el mundo esté de acuerdo, pero sí es seguro
que el fundamento de la informática se encuentra en el procesamiento
y la transmisión de información por medios digitales. Veámoslo
por partes.
Procesamiento. Es la capacidad lógica
de devolver una tercera información, a partir de la entrada de
dos o más informaciones, por ejemplo devolver cuatro para dos informaciones,
tres y uno, relacionadas por el operador más (+). Pero éste
es un caso en el extremo de lo simple; el procesamiento de datos está
detrás de todos los ejemplos que mencionamos antes, y puede llegar
a ser tan sofisticado como un juego de video o un simulador de realidad
virtual. El del procesamiento es el mundo de la microelectrónica
y la computación; en él, los chips y las computadoras son
sus representantes más conocidos.
Transmisión. Las computadoras y los chips
no tendrían el impacto que atestiguamos si no fuera por la capacidad
de compartir información entre ellos, aun a distancia. El de la
transmisión es el mundo de las redes de cómputo, los teléfonos
celulares, los cables de fibra óptica, los satélites, las
microondas, etc., esto es, el de las telecomunicaciones.
Digital. Este
término se refiere a una manera de convertir la información
a impulsos eléctricos mediante el empleo de un código que
solamente admite dos valores: hay un impulso o no lo hay. El formato digital
es el universalmente empleado por las computadoras y los chips, así
como por las telecomunicaciones de información susceptible de ser
procesada por computadoras (cabe aclarar que hay telecomunicaciones que
no son digitales, por eso la distinción).
Pero a pesar de que la informática es mucho más que computadoras,
éstas juegan un papel destacado. Estos aparatos han causado una
verdadera revolución en la oficina, automatizando una gran cantidad
de actividades y ampliando las posibilidades de muchas más. Escribir
en un procesador de palabras es mucho más cómodo que hacerlo
directamente sobre el papel con una pluma o una máquina de escribir,
es muy sencillo corregir los erores,
digo, los errores; cuenta con un revisor de ortografía y puedo
automatizar algunas acciones, por mencionar sólo unas pocas de
sus ventajas. Con el correo electrónico se pueden mandar y recibir
mensajes de manera instantánea, no sólo al compañero
de al lado, sino a cualquier persona que tenga un buzón electrónico
en cualquier parte del planeta; se pueden hacer hojas de cálculo
y automatizar en ellas las operaciones matemáticas, y también
es posible construir y mantener grandes y complejas bases de datos.
De hecho, la computadora es la herramienta informática más
versátil que hay: un mismo equipo puede servir tanto para escuchar
un compacto como para controlar las funciones de un satélite o
clasificar a los componentes del genoma humano. Esa es su fortaleza, pero
también es su debilidad, porque para soportar tan amplia versatilidad,
las computadoras deben incluir sistemas operativos, (conjunto básico
de programas sin el cual nada en ella funcionaría) muy grandes
y pesados, contar con muchos aditamentos, como la tarjeta de sonido, las
bocinas, la tarjeta de vídeo, la impresora, el escáner,
etcétera, todo lo cual resulta en una máquina que es todavía
cara y más o menos difícil de usar para la mayoría
de las personas.
Es por ello que frente a este gigante está apareciendo una nueva
generación de aparatos digitales diseñados para un solo
propósito y que por esa razón son muy fáciles de
usar y muy baratos. Sí, podemos llamarlos parientes de la computadora,
pero no van a sustituirla, sino a complementarla y tendremos que acostumbrarnos
a convivir con un número cada vez mayor de ellos. He aquí
algunos ejemplos:
Teléfonos celulares. Obvio, sirven
para llamar por teléfono, pero incluyen cada vez más funciones
digitales, como el identificador de llamadas, la programación,
e incluso, el acceso a Internet.
Radiolocalizadores. Ahora reciben también
mensajes provenientes del correo electrónico.
Juegos electrónicos de bolsillo.
Pequeñas computadoras de bolsillo que están programadas
con un juego, como los Tamagochi.
Asistentes digitales personales. Son lo
más cercano que hay a una computadora, pero tan pequeños
que caben en la palma de tu mano. Algunos no necesitan de teclado: se
les puede introducir información escribiendo directamente en
la pantalla con una pluma especial y un programa que traduce nuestra
caligrafía en caracteres digitales. Tienen un sistema operativo
extremadamente sencillo que por lo general incluye una agenda, una libreta
de direcciones y un block de notas, pero pueden ser cargados con programas
especiales como juegos o sencillas hojas de cálculo. Además,
su funcionalidad se puede extender con tarjetas de módem (para
mandar y recibir correo electrónico) o más memoria.
Libros digitales. Son más o menos
de tamaño media carta, el usual para un libro de bolsillo; tienen
una pantalla de cristal líquido y dos o tres botones: uno para
encender el libro y los otros para avanzar y retroceder las páginas.
Estos aparatos pueden descargar libros de la computadora (que a su vez
los baja de Internet) y tener varios almacenados al mismo tiempo. El
usuario puede subrayar partes del texto y poner separadores en las páginas
de su interés.
Reproductores de archivos musicales MP3.
Ahora que está tan de moda bajar de Internet canciones en formato
MP3, las grandes compañías de electrodomésticos
han comenzado a fabricar unos aparatos portátiles, parecidos
a los Walkman, en los que cabe una hora de música MP3.
Como te imaginarás, su funcionamiento es 100% digital, sencillo
y ameno.