Por Janine Rodiles
jrodile@prodigy.net.mx
Agosto, 2001.

Introducción

Se dice que estamos viviendo en la sociedad de la información en buena medida porque las computadoras, la microelectrónica y las telecomunicaciones, que no son otra cosa que medios de procesar y transmitir información, están por todas partes y cada día ocupan un lugar más importante en muchas actividades.

Sin embargo, nuestra vida cotidiana nos lleva a pensar que la informática —término con el que a partir de este momento designaremos a la unión de los aparatos de procesamiento de información y las telecomunicaciones— juega un papel central sólo entre los expertos en cómputo o entre quienes tienen un trato cotidiano con las telecomunicaciones. Pues bien, esto no es así, y en las siguientes líneas trataremos de demostrártelo.

Adivinanza
¿Qué es algo de 2 cm de ancho, 5 mm de alto, y que se encuentra tanto en tu despertador como en el Voyager, en los semáforos o en los coches, en tu horno de microondas, en los cajeros automáticos, en el banco o en cualquier laboratorio de análisis clínicos?

Exacto, es el microchip, tal vez el dispositivo informático más famoso, y aunque a veces no nos demos cuenta de ello, este pequeño componente integrado por millones de circuitos microscópicos y conectado mediante las telecomunicaciones modernas, está en muchos de los aparatos que usamos y es el actor principal detrás de una gran cantidad de las acciones que realizamos cotidianamente.

¿La informática en mi bolsillo?

OK, estás en la calle y tienes que hacer esa llamada telefónica urgente. Todo parece ser muy fácil: localizas un teléfono público, sacas de tu bolsillo una tarjeta telefónica, la introduces en él, marcas y listo. Lo que en realidad sucede es que pones a trabajar y a comunicarse entre sí a un buen número de microchips: el que lleva el registro de tu dinero en la tarjeta, el que procesa el número telefónico al que marcas y que va descontando el dinero de tu tarjeta, el de la central telefónica que enruta tu llamada y, finalmente, el del teléfono de la persona a la que estás llamando.

Sin darte cuenta, consultas tu reloj para ver si llegarás a tiempo al supermercado; en 10 minutos estás ante sus puertas, pero no es solamente una tienda de autoservicio, es también una jungla de informática. Tomas la caja de cereal y, ¿qué ves en ella?,¡ Exacto!, el código de barras (que es algo así como el alfabeto que pueden leer las computadoras) que sirve para que cuando vayas a pagar la caja registradora sepa cuál es el precio correcto. Esta no es más que una computadora, la herramienta informática por excelencia, que se distingue de las que hay en la oficina o el hogar porque corre un programa especial para supermercados y controla un cajón en el que se guarda el dinero.

Hora de pagar el cereal. De nuevo metes la mano al bolsillo y sacas tu tarjeta de crédito, un certificado informático entre tu banco y tú que te permite efectuar pagos. En la parte de atrás tiene una banda magnética en la que se almacenan tus datos de identificación, misma que la cajera pasa por un lector que los lleva hasta tu institución de crédito por medio de telecomunicaciones, en donde el pago es aprobado. ¿Sorprendido?, pues con la aprobación de tu compra apenas empieza el proceso informático: esa caja de cereal que te compraste se reporta en el inventario de la tienda como artículo vendido que necesita ser repuesto, y es marcado en la base de órdenes de compras al distribuidor y, más adelante es enviada por medios electrónicos a éste para que surta otra caja de cereal.

¡Ah!, por cierto, llegaste a tiempo al supermercado gracias a que tu reloj de pulsera también contiene informática o, en otras palabras, algunos cientos de circuitos impresos en un chip que hacen sonar la alarma a la hora que indicas, ponen en marcha el cronómetro o, simplemente, llevan la contabilidad de los pulsos de tu vida cotidiana.

En tu reloj, en las tarjetas telefónicas y las de crédito, en los códigos de barras y en las modernas cajas registradoras de las tiendas de autoservicio, en todos está presente, de manera silenciosa, la informática.

La informática en el hogar

El mismo mecanismo que hace funcionar a tu reloj de pulsera está detrás de el nunca agradable sonido de tu despertador por las mañanas; y tu televisión y videocasetera pueden programarse para grabar un programa o apagarse a determinada hora gracias a que contienen aditamentos informáticos. Un aparato de sonido puede grabar la ubicación de varias estaciones de radio en su memoria o recordar el orden en que quieres escuchar las canciones de un disco compacto, también porque cuentan con chips, y los mismos discos compactos no son otra cosa que medios informáticos en los que se encuentran grabadas las canciones en forma de archivos digitales.

Un lugar aparte merecen los videojuegos que conectas a la televisión, como el Nintendo o el PlayStation, que son verdaderas computadoras disfrazadas de electrodoméstico, capaces de interpretar millones de instrucciones por segundo para que puedas ganar esa carrera de Fórmula 1 o meter el gol definitivo en tu partido de futbol virtual.

Pero en donde la informática ya tiene un espacio y puedes esperar los desarrollos más visibles es en tu cocina.

Harina y bits para hacer un pastel
Muchas personas recuerdan a sus abuelitas entre otras cosas por los deliciosos pasteles que preparaban. Para ellas, todo empezaba con consultar el libro de recetas de la familia; y después salir a comprar harina, levadura, azúcar y huevos a la tienda de abarrotes; las fresas y los duraznos, en el puesto de frutas del mercado; y finalmente, preparar la masa, rellenarla con la fruta y cocinarla en un horno que podía haber sido de gas o incluso de carbón. ¿Tiempo total?, Unas cuatro horas.

Las mujeres de hoy ni siquiera tienen que salir de su casa, basta con que consulten la receta, que puede estar almacenada en formato digital en los últimos modelos de horno de microondas, hagan el pedido de los ingredientes por teléfono o incluso por Internet (en la ciudad de México ya existen compañías de entregas a domicilio que trabajan por Internet), preparen la masa y el relleno y presionen 3 o 4 teclas en el tablero del microondas. Como ves, no es necesario que conozcan el tiempo que requiere la cocción, ya que está programado en las instrucciones del horno. ¿Tiempo total? una hora.

En un futuro muy cercano la informática sustituirá muchas de las funciones de la tradicional ama de casa. Ya se está buscando la comercialización de refrigeradores inteligentes que llevan el inventario de los alimentos, y pueden conectarse por Internet con el supermercado para solicitar aquellos productos que hagan falta. Tan es una perspectiva real, que las principales compañías de sistemas de red ya han desarrollado prototipos para controlar la comunicación entre electrodomésticos, así que, por ejemplo, dentro de un tiempo bien podrá darse el caso de que para hacer el pastel de fresas, tu horno de microondas le solicite al refrigerador los materiales necesarios y éste compre los que hagan falta directamente en el supermercado. No creas que esto está a un siglo de distancia; las bases tecnológicas ya están dadas, a tal punto que hoy existen restaurantes que funcionan con sistemas de refrigeración como el descrito.

La tecnología en el hogar ha cambiado muchas más cosas que hacer pasteles. Desde la década de los cincuenta, cuando un alud de electrodomésticos, entiéndase lavadoras, aspiradoras, licuadoras, batidoras, planchas eléctricas, secadoras, etcétera, invadió el hogar, el papel tradicional de la mujer se transformó radicalmente, acortando el tiempo dedicado al trabajo doméstico, y favoreciendo su participación en otras actividades.

Con la llegada de la informática al hogar, nos encontramos a la puertas de una nueva reducción del tiempo que hay que dedicarle a las tareas del hogar, llenando la vida cotidiana de posibilidades en muchos sentidos.

La informática en todas partes

Más allá de la puerta de tu casa la informática también está presente. Supongamos que vas al banco en automóvil. Cuando te subes a un coche de modelo reciente al menos dos computadoras se ponen en acción: una que controla al motor y otra al sistema eléctrico. Son ellas las que te avisan a través del tablero cuándo te hace falta gasolina, líquido de frenos o aceite, o en qué momento se presentan desperfectos en el sistema eléctrico. Y gracias a los coches de lujo actuales, podemos apreciar una tendencia a que el automóvil se convierta en una verdadera red de computadoras sobre ruedas. ¿No lo crees?, pues bien, el Beetle de la Volkswagen ya es una de estas redes, mediante la cual son administrados y controlados los siguientes procesos:

  • El despempeño del automóvil en diferentes circunstancias: la inclinación y velocidad de las llantas en las curvas, el andar del coche bajo condiciones climáticas extremas y el funcionamiento de la palanca de cambios.
  • El nivel de todos los fluidos del coche: líquidos de frenos, dirección, anticongelante, gasolina, aceite, agua para el radiador y los limpiadores y líquido de la batería.
  • El desgaste de piezas de partes tan importantes como los frenos.
  • El manejo. Estos coches, de hecho, cuentan con una computadora que te permite fijar la velocidad durante viajes largos de carretera. Y aunque te parezca de ciencia ficción, en la ciudad de Los Ángeles ya existe un carril de alta velocidad para automóviles conectados a Internet, gracias al cual el coche se maneja solo mediante un complejo de sensores, mapas digitalizados y sofisticados implementos tecnológicos de seguimiento de la posición del coche mediante satélites, lo cual le permite al conductor dormir o trabajar mientras es transportado.

Por si fuera poco, estas modernas redes de computadoras sobre ruedas están fabricadas por robots comandados por otras redes de computadoras, esto es, cada vez con menos participación directa de la mano de los obreros.

Si en la ruta al banco notas que los semáforos cambian a luz verde en la medida en la que avanzan los grupos de coches, esto es porque seguramente te encuentras en una ciudad con un sistema automatizado de control de tráfico. En estos sistemas, los semáforos de las calles más importantes están unidos en una red informática que monitorea el tráfico y ajusta el cambio de luces en respuesta a las condiciones del tráfico. En el centro de estos sistemas se encuentra una serie de computadoras que corren un sofisticado programa en el que se calculan los tiempos de cambio, la duración de las luces y su relación con el tráfico que circula en las demás calles.

Por fin llegas. Pero, ¿qué es el banco para la informática? En un sentido estrictamente técnico, los bancos son una serie de bases de datos de las que los cajeros automáticos y los empleados bancarios agregan y descuentan información sobre nuestras finanzas, gracias a una poderosa red electrónica de enlace. Si haces un depósito a tu cuenta, la base de datos suma esa cantidad a tu registro, y si la retiras opera una resta; y lo mismo sucede con los otros usuarios en las demás sucursales; al final del día se hace un corte en todas las cajas para verificar que el dinero en efectivo y los valores en documentos concuerde con lo que reporta la base de datos. Algo parecido sucede ante el gobierno, con nuestros impuestos, el registro del coche o los cargos que debemos pagar por el consumo del agua o por la tenencia de la casa; todas son bases de datos operadas por empleados gubernamentales; a nuestro registro se cargan las deudas y a él se abonan los pagos que hacemos.

Las computadoras y sus parientes

Es curioso: siempre que se habla de informática lo primero que viene a la mente son las computadoras, pero hasta este punto hemos visto mucha informática y casi ninguna computadora. Esto es así porque la informática es mucho más que computadoras; la clave se encuentra en la palabra misma: informática. ¿Qué es? En realidad no existe una definición del término sobre la cual todo el mundo esté de acuerdo, pero sí es seguro que el fundamento de la informática se encuentra en el procesamiento y la transmisión de información por medios digitales. Veámoslo por partes.

Procesamiento. Es la capacidad lógica de devolver una tercera información, a partir de la entrada de dos o más informaciones, por ejemplo devolver cuatro para dos informaciones, tres y uno, relacionadas por el operador más (+). Pero éste es un caso en el extremo de lo simple; el procesamiento de datos está detrás de todos los ejemplos que mencionamos antes, y puede llegar a ser tan sofisticado como un juego de video o un simulador de realidad virtual. El del procesamiento es el mundo de la microelectrónica y la computación; en él, los chips y las computadoras son sus representantes más conocidos.

Transmisión. Las computadoras y los chips no tendrían el impacto que atestiguamos si no fuera por la capacidad de compartir información entre ellos, aun a distancia. El de la transmisión es el mundo de las redes de cómputo, los teléfonos celulares, los cables de fibra óptica, los satélites, las microondas, etc., esto es, el de las telecomunicaciones.

Digital. Este término se refiere a una manera de convertir la información a impulsos eléctricos mediante el empleo de un código que solamente admite dos valores: hay un impulso o no lo hay. El formato digital es el universalmente empleado por las computadoras y los chips, así como por las telecomunicaciones de información susceptible de ser procesada por computadoras (cabe aclarar que hay telecomunicaciones que no son digitales, por eso la distinción).

Pero a pesar de que la informática es mucho más que computadoras, éstas juegan un papel destacado. Estos aparatos han causado una verdadera revolución en la oficina, automatizando una gran cantidad de actividades y ampliando las posibilidades de muchas más. Escribir en un procesador de palabras es mucho más cómodo que hacerlo directamente sobre el papel con una pluma o una máquina de escribir, es muy sencillo corregir los erores, digo, los errores; cuenta con un revisor de ortografía y puedo automatizar algunas acciones, por mencionar sólo unas pocas de sus ventajas. Con el correo electrónico se pueden mandar y recibir mensajes de manera instantánea, no sólo al compañero de al lado, sino a cualquier persona que tenga un buzón electrónico en cualquier parte del planeta; se pueden hacer hojas de cálculo y automatizar en ellas las operaciones matemáticas, y también es posible construir y mantener grandes y complejas bases de datos.

De hecho, la computadora es la herramienta informática más versátil que hay: un mismo equipo puede servir tanto para escuchar un compacto como para controlar las funciones de un satélite o clasificar a los componentes del genoma humano. Esa es su fortaleza, pero también es su debilidad, porque para soportar tan amplia versatilidad, las computadoras deben incluir sistemas operativos, (conjunto básico de programas sin el cual nada en ella funcionaría) muy grandes y pesados, contar con muchos aditamentos, como la tarjeta de sonido, las bocinas, la tarjeta de vídeo, la impresora, el escáner, etcétera, todo lo cual resulta en una máquina que es todavía cara y más o menos difícil de usar para la mayoría de las personas.

Es por ello que frente a este gigante está apareciendo una nueva generación de aparatos digitales diseñados para un solo propósito y que por esa razón son muy fáciles de usar y muy baratos. Sí, podemos llamarlos parientes de la computadora, pero no van a sustituirla, sino a complementarla y tendremos que acostumbrarnos a convivir con un número cada vez mayor de ellos. He aquí algunos ejemplos:

  • Teléfonos celulares. Obvio, sirven para llamar por teléfono, pero incluyen cada vez más funciones digitales, como el identificador de llamadas, la programación, e incluso, el acceso a Internet.
  • Radiolocalizadores. Ahora reciben también mensajes provenientes del correo electrónico.
  • Juegos electrónicos de bolsillo. Pequeñas computadoras de bolsillo que están programadas con un juego, como los Tamagochi.
  • Asistentes digitales personales. Son lo más cercano que hay a una computadora, pero tan pequeños que caben en la palma de tu mano. Algunos no necesitan de teclado: se les puede introducir información escribiendo directamente en la pantalla con una pluma especial y un programa que traduce nuestra caligrafía en caracteres digitales. Tienen un sistema operativo extremadamente sencillo que por lo general incluye una agenda, una libreta de direcciones y un block de notas, pero pueden ser cargados con programas especiales como juegos o sencillas hojas de cálculo. Además, su funcionalidad se puede extender con tarjetas de módem (para mandar y recibir correo electrónico) o más memoria.
  • Libros digitales. Son más o menos de tamaño media carta, el usual para un libro de bolsillo; tienen una pantalla de cristal líquido y dos o tres botones: uno para encender el libro y los otros para avanzar y retroceder las páginas. Estos aparatos pueden descargar libros de la computadora (que a su vez los baja de Internet) y tener varios almacenados al mismo tiempo. El usuario puede subrayar partes del texto y poner separadores en las páginas de su interés.
  • Reproductores de archivos musicales MP3. Ahora que está tan de moda bajar de Internet canciones en formato MP3, las grandes compañías de electrodomésticos han comenzado a fabricar unos aparatos portátiles, parecidos a los Walkman, en los que cabe una hora de música MP3. Como te imaginarás, su funcionamiento es 100% digital, sencillo y ameno.
No es cosa de genios

Como vez, la informática está presente en muchas actividades, y no sólo en aquéllas directamente relacionadas a una computadora. Además, todo parece indicar que seguiremos viendo cómo avanza cada vez a más campos en forma de chips ocultos que controlan alguna función, o como aparatos digitales especializados, y si hoy es común que nos veamos envueltos en actividades que incluyen a la informática, mañana ésta será la norma de todos los días en un número mayor de áreas y para una cantidad creciente de personas. Para actuar con éxito en ese entorno no se necesitará ser un genio, sino tan sólo tener curiosidad y ganas de aprender nuevas cosas.

Tan estamos rodeados de informática que ya se habla de la sociedad de la información como un nuevo estado en el desarrollo histórico que está tomando forma en estos años; son muchos los que opinan que este modelo social, todavía en pañales será el dominante en las décadas por venir y afectará la vida de un número importante de personas en el planeta.

¿Cómo se desarrolló la informática hasta tener una influencia tan amplia? ¿Cuáles son sus elementos de mayor influencia? ¿De dónde vino este modelo de sociedad? ¿Hacia dónde va? ¿Cómo nos afectará en el trabajo, en la casa, en nuestras relaciones personales… ?

Si te interesa el tema, continúa visitando las salas del Museo, porque son precisamente ésas, entre otras, las preguntas que se propone contestar en forma sencilla y amena.

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