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El marco referencial que hasta este momento se ha analizado, servirá
de base para el entendimiento de las recientes modalidades educativas
que se han implementado últimamente, con el surgimiento de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación
(NTIC) en el ámbito educativo, con la finalidad de hacer llegar la educación
a un número cada vez mayor de personas, educar mejor y con mayor eficacia,
y educar con menor cantidad de recursos. Todo ello implica el replantamiento
de los roles que históricamente se le han asigando a los actores centrales
del hecho educativo. Es decir, existe una redefinición de la función docente.
El alumno se relaciona de una forma diferente con el conocimiento y el
currículum, en sus diversos significados, también se ha venido
modificando. El mundo está cambiando y demanda otro tipo de valores, habilidades
y conocimientos que den respuesta a las circunstancias actuales.
El
tiempo y el espacio se han visto afectados porque la escuela ya no es
concebida como el espacio físico, sino el espacio virtual donde convergen
profesor y alumno, aunque la institución, como tal, existe realmente.
La interacción entre el profesor y el alumno ya no es necesariamente coordinada,
ni se lleva a cabo en un mismo tiempo, sino puede ser también de manera
asincrónica.
El concepto de escuela se traduce en una virtualidad porque físicamente
no existe. Es una forma novedosa de desescolarizar a la sociedad, intercambiándola
por la informatización educativa entendida como la tecnologización del
proceso educativo dejando de lado toda interacción cara a cara entre el
docente y el discente, como históricamente se ha concebido a la educación
presencial.

Juan Carlos Tedeso menciona que "el uso de las nuevas tecnologías en
el proceso de aprendizaje, puede estar al servicio de las funciones pedagógicas
tradicionales, sin implicar ninguna modernización ni cambio de parte de
los diferentes actores". Es uno de los riesgos latentes porque ocurre
que se está tecnologizando la obsolescencia educativa. Añade este autor
que "si las tecnologías son utilizadas simplemente para transmitir información
ya totalmente elaborada y demandar respuestas repetitivas por parte de
los alumnos, las tecnologías reforzarán aún más los estilos tradicionales
de relaciones con el conocimiento". Aquí se justifica la acción de un
experto educativo que implemente las técnicas de educación más
recientes para superar esta deficiencia. Concluye el investigador "La
tecnología no demuestra necesariamente el desarrollo de innovaciones cognitivas".Tedeso
p. 159.
Por esta y otras razones surge también la necesidad de plantear, en el
perfil de egreso de los futuros profesionales de la educación, nuevas
habilidades en su formación, para que estén en condiciones de proponer
las estrategias adecuadas para desarrollar métodos y modelos educativos
acorde a estas nuevas circunstancias. Mientras no se alcance esta meta,
el experto educativo debe orientar a quienes impulsan este tipo de educación
para desarrollar un diseño instruccional y/o didáctico apropiado a estas
nuevas modalidades. No resulta suficiente dominar el conocimiento, sino
que se requiere asesorar a los catedráticos para inducirlos al modelo
educativo, los recursos tecnológicos susceptibles de ser utilizados y
capacitarlos en técnicas didácticas para lograr que sus alumnos se formen
en estos ambientes educativos. Debe concebirse al educador como un formador
en formación y al asesor en diseño instruccional como un formador de formadores
siendo ésta una habilidad que deberá desarrollarse en los egresados de
la profesión educativa.
Actualmente, los científicos de la educación y pedagogos no dan respuesta
a este problema y se percibe que existe una invasión de profesionales
de otras áreas que están invadiendo este campo.
En relación con el diseño instruccional, se detectan tres formas diferentes
de conceptualización, de acuerdo a la modalidad educativa desde donde
se analiza. Por ejemplo, en la Universidad Oberta de Catalunya, que es
una institución concebida y especialmente diseñada para la praxis
de la educación a distancia, el papel del diseñador instruccional se reduce
al trabajo con otros especialistas (diseñadores gráficos y expertos en
redes), para la elaboración de materiales educativos que fomenten el aprendizaje.
En la Open University de Gran Bretaña en cambio, su función se encuadra
en aportar elementos teórico-metodológicos para la elaboración de software
educativo multimedia que eventualmente se cuelga en la red con
la finalidad de apoyar el proceso de autoestudio.
El Banco Mundial, la Universidad de Columbia Británica y la Universidad
Virtual del ITESM conciben al diseñador instruccional como el experto
educativo que trabajará de cerca con el equipo docente para diseñar actividades
de aprendizaje, mediado por la tecnología. Este especialista debe asesorar
a los profesores en métodos y técnicas didácticas para el uso de las NTIC,
que propicien el logro del aprendizaje. Ello implica orientar acerca del
modelo y el método más adecuado para la organización de las actividades
a desarrollar. Idealmente debe estar presente en la planeación, implantación,
seguimiento y evaluación de los cursos.
Dada la importancia que cada una de estas instituciones da al proceso
de diseño instruccional y al profesional que lo realiza, se hace necesario
desarrollar investigaciones más profundas sobre el tema. El intercambio
de experiencias en las diversas modalidades ayudaría a presentar su estado
actual. Es recomendable impulsar estas acciones porque conducirán a un
debate sobre esta especialidad del experto educativo, que delimite entre
lo ideal, lo real y lo factible. Con estas reflexiones podemos explicar
algunas de las modalidades educativas surgidas en este nuevo contexto
tecnológico y pedagógico.
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